Cristiano en Construcción

La Santidad no es el camino a Cristo, Cristo es el camino a la Santidad.

¿ESTAMOS PERDIENDO A LAS NUEVAS GENERACIONES?

Posted by Jhon en Viernes, febrero 28, 2014


Por: Andrés Carrera

Los cristianos estamos reconocidos a nivel de los eruditos e investigadores, como la fe que más pruebas históricas tiene.

La Biblia es un libro que ha demostrado pasar una y otra vez, los exámenes más rigurosos de los escépticos.

El naturalismo científico y su brazo filosófico el ateísmo, han sido derrotados por el tamaño de la evidencia que demuestra que tiene que existir un Creador, tanto así que el mundo científico está buscando una forma de teísmo a la cual acogerse.

Sin embargo, las familias creyentes sufren la disidencia de un grupo muy grande de muchachos, que al llegar a cierta edad, se van de la fe hacia una forma de vida casi pagana.

¿Por qué se da éste fenómeno? ¿Por qué si tenemos una forma de vida distinta, que produce una sensación de propósito claro y realización existe este éxodo?

Claro, entiendo que uno piensa que las “luces” del mundo llaman mucho la atención a un joven, y que ver cosas que parecen dar alegría hacen ver como lejanas o nulas las consecuencias. Que hay demasiadas “tentaciones” disfrazadas de felicidad, ofreciendo una libertad que no llega nunca.

¿Será entonces que no hay cómo “vacunar” a nuestras juventudes contra estas cosas y debemos tomar estas cosas como algo natural y esperar que vuelvan como el hijo pródigo?

Entiendo, como el que más, que esto es una guerra y que por tanto habrá gente que perdemos en batalla, pero propongo algunas cosas que pueden lograr que tengamos menos deserciones:

1. Padres haciendo su trabajo.- ¿De dónde hemos sacado que la responsabilidad de instruir a nuestros hijos sobre cristianismo es de la iglesia? ¡Es increíble!, pensamos que con dejarlos en el grupo de hogar de su edad, es cumplir nuestra tarea. Nada más equivocado y no bíblico. “Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará”. (Prov.22:6). Nuestra responsabilidad paterna esta clarísima, yo tengo que saber lo suficiente para pasar esa sabiduría a mis hijos y enseñarles del Dios en que yo creo, no como imposición, sino, con el amor y el raciocinio por delante. De hecho, mi querido amigo y hermano, usted tiene que entender que en todas las áreas de su vida usted es reemplazable excepto en dos: esposo y padre.

2. Seamos relevantes como iglesia.- ¿Nos damos cuenta que las personas que entran este año a la universidad nacieron en 1996? Pongamos esto en perspectiva:

–  Nunca vieron la vida sin internet, que fue creado ese año.

–  Nunca han discado un teléfono, todo es por teclas.

–  Nunca han visto un disco LP. ¿Se acuerda cuando decíamos que si usted ponía un disco al revés salían mensajes demoníacos? Para nosotros esa tecnología duraría para siempre y nos convencimos que eran instrumentos del diablo.

–  Nunca conocieron un Guayaquil hecho un muladar.

–  Para ellos John Travolta es un actor, no un bailarín.

Para los niños de nuestras iglesias Britney Spears es una mamá, y para los menores de 9 años, Justin Beiber es casi un desconocido.

No entendemos que la sabiduría del mundo se dobla cada 7 años y entonces dejamos de ser relevantes, porque usamos bancas del siglo XVIII, música del siglo XIX, y una comunicación que simplemente no les llega.

No aplicamos el verso más importante sobre evangelismo: “A todos me hecho de todo, para que de todos modos salve a alguno” (1 Cor.9:22).

Si hemos de evitar el éxodo de nuestros creyentes jóvenes, debemos comunicarnos en el idioma que ellos entienden.

3. Ataquemos el raciocinio de nuestros jóvenes más que sus emociones.- Teniendo tantos argumentos a nuestro alcance, nos estamos dedicando a evangelizar por emoción, y ésta aunque intensa al principio tiende a diluirse, a menos que le incluyamos una doctrina lógica y racional.

Es una verdadera tragedia que nosotros no aprovechemos todos los argumentos que tenemos al alcance, porque nos da pereza estudiarlos, porque es más fácil simplemente creer lo primero que nos dicen sin investigarlo, porque no deseamos una verdadera relación con Dios, sino solo una que sea suficiente para que me proteja.

El joven ve ésta realidad y decide que no le es suficiente. Que para esa tibieza, mejor está fuera de la iglesia, sin tantos “impedimentos” que la religión le pone. Decide que no hay verdaderas razones para creer que lo que dice la Biblia es la Palabra de Dios, y que lo que ordena es por su bien, y que está comprobado.

Si queremos evitar perder jóvenes valiosos en nuestras iglesias, tenemos que empezar por educar a los padres de su responsabilidad, pasar a ser relevantes en este tiempo y dedicarnos a mostrar todas las razones por las que creer en Dios es la única forma de vida que vale la pena, ya que como bien dice la Biblia: “Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa y por el*evangelio, la salvará. (Mrc.8:34)

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