Cristiano en Construcción

La Santidad no es el camino a Cristo, Cristo es el camino a la Santidad.

¿QUÉ ES LA PROFECÍA Y COMO SE DEBE USAR EN NUESTRO TIEMPO?

Posted by Jhon en Lunes, octubre 29, 2012


Si  la Biblia nos deja ver que existe un don de profecía, no creo que debamos llegar a uno de dos extremos, que son, que simplemente ya no existe, o que pensemos y la tratemos como que esta práctica determina la fe de una iglesia o grupo de cristianos. Debemos entonces, encontrar  lo que realmente es para entender su uso e importancia.

1.- Cuando leemos el Nuevo Testamento, nos damos cuenta que este don no es ni predecir el futuro, ni proclamar el mensaje del Señor, sino mas bien qué es decir algo que Dios nos trae a la mente, en un momento determinado, que puede incluir algo futuro o no, pero que nunca alcanza la importancia e infalibilidad del “Así ha dicho el Señor” de los profetas del Antiguo Testamento, ni tampoco la autoridad de enseñanza de las Escrituras, que es la verdadera palabra profética que tenemos.

Déjeme darle un ejemplo personal: Hace muchos años mi suegra traía a mis hijas de su escuela hacia la casa y tuvo un accidente fuerte con un camión. Minutos antes de que esto sucediera, mi esposa, sintió una necesidad muy fuerte de orar por sus hijas y mientras lo hacia el accidente ocurrió. Gracias a Dios mis hijas y mi suegra salieron con leves heridas de un incidente que pudo fácilmente ser fatal.

¿Podemos hacer doctrina de esto y decir que a todo creyente Dios le va a avisar cuando algo malo va a pasar? La respuesta obvia es no.  Pero si demuestra que Dios es su soberanía, puede enviar mensajes a sus hijos sobre un evento determinado.

2.- Una de las cosas que se escapan a aquellas personas que no conocen mucho de Biblia, es que los profetas del Antiguo Testamento hallan su contraparte en el Nuevo Testamento, no en nuevos profetas, sino en los apóstoles, quienes realizaron lo mismo que sus predecesores: hablar y escribir palabras con absoluta autoridad divina. (2 Cor. 13:3; Gal. 1:8 y 9; 2 Ped. 3:2).

La razón del cambio de nombre, tiene que ver con el uso de la palabra en los tiempos de Jesús. “Prophetes” en ese tiempo ya no era quien hablaba las palabras propias de Dios, sino aquel que habla sobre la base de alguna experiencia exterior.  Basta observar como los soldados le decían a Jesús “¿adivina (prophetes) quien te golpeó?” (Luc. 22:64), y como la utiliza Pablo en el capítulo 1 versículo 12 de su carta a Tito.

Helmut Kramer ofrece en su libro Dictionary of the New Testament, los distintos usos de la palabra prophetes en los tiempos del Nuevo Testamento:

Al maestro Diógenes se le dice profeta de la verdad y el candor, a los que abogan por la filosofía epicúrea se les decía “profetas de epicúreo”. Encuentra uno el término hablando de especialistas en botánica y medicina.

Por todo esto Kramer concluye, que la palabra” prophetes” en ese tiempo significaba “la función formal de declarar, proclamar, dar a conocer” (1).

3.- Como dejan ver estos textos del Nuevo Testamento, el uso común de la palabra era para referirse a cristianos ordinarios, que no hablaban con autoridad divina absoluta, sino simplemente reportaban algo que Dios había puesto en sus corazones o mentes.

Ejemplo de esto son:

A.-   Hechos 21:4.- Pablo jamás hubiera desobedecido una palabra con la absoluta autoridad de Dios, de manera que la consideró algo menos que eso.

B.-   Hechos 21:10 y 11.- La profecía de Agabo no se dio exactamente como él lo dijo, cosa que hubiera sido impensada cuando un profeta hablaba en nombre de Dios en el Antiguo Testamento.

C.-   1 Cor. 14:29 al 38.- Aquí se sugiere que se escuche atentamente y se diferencie lo bueno de lo malo.  Que alguien hubiera sugerido eso de una profecía del Antiguo Testamento, hubiera sido casi blasfemia.

D.-   1 Tes.5:9 al 21.- Someter a prueba lo que se dice, no cabe para las palabras dichas por alguien que es voz autorizada por Dios, como lo eran los apóstoles en el Nuevo Testamento y los profetas antes.

4.- Los herederos que los apóstoles dejaron, no fueron los profetas que había en las congregaciones, sino las Escrituras, a donde se le pide a los creyentes que acudan para entender la voluntad de Dios. (2 Tim. 2:15; 3:16; Judas 3; 2 Ped. 1:19 y 20; 3:16).

5.- Es claro que lo que la Escritura muestra que lo que debemos hacer los creyentes es dedicarnos a la predicación y a la enseñanza (1 Tim.3:2; 4:11y 16; 5:17; 6:2; 1 Cor. 4:17; 2Tes. 2:15; Stg. 3:1) y no se dice nada de que nos dediquemos a la profecía.

Claro, dentro de la enseñanza o predicación hay un espacio para que Dios pueda dar una revelación especial, que, obviamente siempre estará de acuerdo a la Biblia, pero es algo que llega sin estudio previo.

La conclusión entonces es que, habiendo un don de profecía, este debe usarse de acuerdo a los lineamientos de la Palabra, no como una sentencia de Dios a través de un cuasi agorero.

Los dejo con estas palabras del pastor carismático anglicano Michael Harper:

“Las profecías que les dicen a otros lo que deben hacer, deben ser contempladas con gran sospecha“. (2)

NOTAS:

1.-   Theological dictionary of the new testament por Helmut Kramer p.794

2.-   Prophecy: a gift to the body of Christ por Michael Harper p.26

Tomado de : “Las Cosas Por Su Nombre” http:/http://lascosasporsunombre.com.es/

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