Cristiano en Construcción

La Santidad no es el camino a Cristo, Cristo es el camino a la Santidad.

Archive for 9 noviembre 2010

Posted by Jhon en Martes, noviembre 9, 2010

El mejor lugar para estar:

El Centro de la Voluntad de Dios!

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La instrucción del Señor

Posted by Jhon en Martes, noviembre 9, 2010

A veces, podemos luchar con las instrucciones que recibimos del Señor. Nos preguntamos si vienen de él, porqué:

Están en contra de nuestros deseos personales. La madre de Jacobo y Juan pidió que sus hijos se sentaran a los lados de Jesús en el cielo. El Señor dijo “no” a su petición egoísta, y llamó a sus hijos a tener una vida de humilde servicio a los demás (Mt 20.20-28).

Están en conflicto con nuestro razonamiento humano. Algunos de los discípulos del Señor Jesús esperaban que éste gobernara como el Rey largamente profetizado. Cuando él les dijo que iba a ser muerto por los líderes religiosos, sus palabras no encajaron con lo que ellos pensaban sobre el futuro.

Desafían nuestra fe. Cristo dijo a los discípulos que resucitaría al tercer día (Mt 16.21). Pedro y los demás tuvieron que aceptar las palabras de Jesús, a pesar de que muchas personas, entre ellos algunos líderes religiosos, no creían en la resurrección del cuerpo (Mt 22.23).

La dirección de Dios puede también requerir valentía. Vemos esto claramente en la vida de Josué. El Señor lo nombró como el líder que introduciría a Israel a la Tierra Prometida (Jos 1.1-6). Nuestro Padre celestial puede pedirnos que nos convirtamos en líderes de nuestra iglesia, participar en un viaje misionero, o servir a quienes son difíciles de amar. él quiere que sigamos adelante con valentía, y que obedezcamos.

Entender a Dios no debe implicar conjeturas. La Biblia es una buena fuente para confirmar la dirección divina, ya que nuestro Padre celestial no dará ninguna guía que sea contraria a los preceptos bíblicos.

 

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Los cristianos en el lugar de trabajo

Posted by Jhon en Domingo, noviembre 7, 2010

Uno de los mayores obstáculos para la efectividad del evangelio, es la manera como actúan los cristianos en la iglesia, y cómo lo hacen en otros lugares. La manera como vivimos para Dios debe inundar todas las áreas de nuestra vida. El lugar de trabajo no es una excepción.

La manera como actuamos refleja nuestra fe. Entonces, si decimos ser cristianos, nuestros compañeros de trabajo, jefes y empleados equipararán nuestras actitudes y acciones con el Señor Jesús. ¿Ven las personas que trabajan con usted un reflejo positivo de Dios en su ética de trabajo?

Echemos un vistazo a un modelo bíblico a seguir por el creyente. Primero, debemos vernos como servidores. Segundo, nuestro verdadero jefe es Cristo; por tanto, trabajemos con interés e integridad, sabiendo que nuestra recompensa viene de él. Tercero, ya que toda autoridad en la tierra ha sido dada por Dios (Jn 19.11), debemos obedecer con agrado a nuestros superiores, a menos que, por supuesto, nuestro jefe nos pida que hagamos algo contrario a la Palabra de Dios. Y, por último, todos aquellos con y para quienes trabajamos, son de valor para el Creador y debemos tratarlos con respeto.

Piense en cómo se aplica aquí la regla de oro: “Traten a los demás como ustedes quisieran ser tratados”. Dicho de otra forma, imagínese a usted mismo como el jefe y pregunte: ¿Cómo me gustaría que trabajaran los empleados?

Debemos trabajar como si Dios fuera nuestro jefe. Esto significa hacer las tareas con alegría, con una actitud de servidores, con respeto por los demás, con diligencia y con obediencia a quienes tienen posiciones de autoridad. Imagine lo que podría ser el lugar de trabajo si todos los creyentes vieran sus empleos de esta manera.

 

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Cuando la fe desmaye

Posted by Jhon en Jueves, noviembre 4, 2010

Santiago 1.5 nos dice que Dios da sabiduría a quien se la pide. Sin embargo, después dice que si dudamos, nuestras oraciones no serán contestadas.

Veamos algunas de las causas de nuestra incredulidad. Primero, la fe, por lo general, desafía el razonamiento humano. Por ejemplo, cuando tenemos problemas económicos, la lógica dice que hay que ahorrar cada centavo, mientras que Dios dice que él bendecirá al dador generoso. Segundo, los sentimientos de temor, incompetencia o culpa puede estorbar la confianza en la verdad bíblica. Tercero, muchas veces nos enfocamos en la circunstancia más que en nuestro Padre Celestial. él está en actividad, pero fallamos en ver su mano. Por último, la incertidumbre en cuanto a la voluntad de Dios podrá llevarnos a dudar de él.

Una fe fluctuante tiene consecuencias graves: pérdida de bendiciones, falta de paz y gozo, y el desánimo. ¿Cómo podemos, entonces, evitar vacilar en nuestra fe?

En Marcos 9, un hombre le rogó al Señor Jesús que reprendiera al espíritu que había poseído a su hijo. Cuando Cristo respondió que “al que cree todo le es posible”, el padre dijo: “Creo, ayuda mi incredulidad” (vv. 23, 24). Y el Señor le concedió su petición. Al igual que ese hombre, nosotros podemos pedirle al Señor que aumente nuestra fe. Pero debemos también dedicar tiempo para leer la Palabra de Dios y meditar en sus promesas.

Por la historia de Lucas sabemos que la duda es frecuente, y que Dios es paciente y comprensivo. La fe viene de él. Por eso, cuando usted se halle en una encrucijada, y la respuesta adecuada requiera fe, o cuando ore y tenga dudas, pídale a Dios que le ayude a creer.

 

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Cómo aplicar los preceptos bíblicos

Posted by Jhon en Martes, noviembre 2, 2010

La idea de aplicar los principios o preceptos bíblicos es malinterpretada a menudo. No es tan simple como escuchar, creer y aplicar —como si uno se estuviera poniendo una nueva doctrina como un abrigo prestado. Son necesarios dos pasos entre creer y aplicar: explorar y descubrir.

Explorar un principio bíblico significa estudiar la Biblia para entender: 1) cuál es su contexto; 2) qué significa para uno el principio; y 3) qué dice de Dios. Además, debemos ver cómo se relacionar este principio aislado con el resto de la Biblia. Ahondar en la Palabra de Dios ablanda los corazones y las mentes para que la nueva doctrina sea planteada con profundidad.

Cuando escudriñamos más a fondo la Biblia, de sus páginas surgen nuevos conceptos que se vuelven reales para nosotros. Descubrimos cómo funciona el principio y la forma de aplicarlo correctamente en nuestra vida. De esta manera, la rica verdad se vuelve nuestra. Pues no está pegada a nuestras acciones como una influencia externa, sino que toma la verdad en el corazón y en la mente para influenciarnos en todos los aspectos.

Hacer de los principios de Dios parte integral de nuestra vida, es una experiencia encantadora. En vez de sentir el gusto pasajero por un nuevo concepto, las personas que se apropian de una idea se regocijan en ella. Y siguen ahondando en la Palabra para saber más de los preceptos del Señor.

Un creyente que tiene poco que decir sobre la obra de Dios en su vida, probablemente no está poniendo en práctica la Biblia. El solo oír y creer no hace nuestro un concepto. Un principio es nuestro cuando exploramos la verdad, descubrimos su lugar en nuestra vida, y aplicamos el concepto para que Dios lo ponga a funcionar.

 

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No desechar la Palabra

Posted by Jhon en Lunes, noviembre 1, 2010

Salmo 119.9-16

Esteban compró un juguete nuevo para sus nietos. Después de echar una mirada a las instrucciones, puso el folleto a un lado, y comenzó a armarlo. Unas horas después, ya frustrado, recogió humildemente las instrucciones y siguió los pasos para armar el juguete. Lo hizo en poco tiempo, y los nietos comenzaron a jugar felices.

Esteban sabía que el fabricante tenía un plan para armar el juguete. Pero por considerarse un hombre inteligente, pensó que él también podría hacerlo. Muchas personas hacen lo mismo en cuanto a las Sagradas Escrituras. En vez de tratar a la Palabra de Dios como un manual para la vida, la miran de vez en cuando y no están seguros de qué hacer después. La Biblia es como el diagrama que el Padre celestial nos ha dado de sí mismo. Dios enseña a los creyentes quién es él, qué piensa, y cómo actúa. Conocer los caminos del Señor nos garantiza decisiones sabias que lo honran a él.

La Biblia es también el manual de Dios para la vida. Insisto en que se lea cada día, porque los creyentes no pueden tener éxito o victoria espiritual sin ella. En el pasaje de hoy, leemos que si una persona quiere tener una vida recta, debe cumplir con los preceptos de la Palabra de Dios. Por supuesto, la única manera de saber cuáles son, es leyendo, estudiando y meditando en la Biblia.

La Palabra de Dios es nuestra posesión más valiosa. Desecharla es tan insensato como tirar una billetera llena de dinero. Entre las riquezas de la Biblia están historias que nos enseñan cómo servir al Señor, y los principios sobre cómo agradarle. Y tiene un tesoro de enseñanzas para tener una vida con propósito.

 

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