Cristiano en Construcción

La Santidad no es el camino a Cristo, Cristo es el camino a la Santidad.

Archive for 16/07/10

¿Cómo debe lidiar un cristiano con los sentimientos de culpa, en cuanto a los pecados pasados, ya sean antes o después de la salvación?

Posted by Jhon en Viernes, julio 16, 2010

Todos hemos pecado, y una de las consecuencias del pecado es la culpa. Podemos estar agradecidos por los sentimientos de culpa, porque éstos nos llevan a buscar el perdón. Al momento en que una persona se vuelve del pecado para poner su fe en Jesucristo, su pecado le es perdonado. El arrepentimiento es parte de la fe que conduce a la salvación (Mateo 3:2; 4:17; Hechos 3:19).

En Cristo, aún los pecados más viles son purificados (ver en 1 Corintios 6:9-11 la lista de hechos perversos que son perdonados). La salvación es por gracia, y la gracia perdona. Aún después de que una persona es salva, cometerá pecados. Cuando lo hace, Dios aún promete el perdón. “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.” (1 Juan 2:1).

La liberación del pecado, sin embargo, no siempre significa liberación de los sentimientos de culpa. Aún cuando nuestros pecados son perdonados, todavía los recordaremos. También, tenemos un enemigo espiritual llamado “el acusador de nuestros hermanos” en Apocalipsis 12:10, quien nos recuerda incesantemente nuestras fallas, faltas y pecados. Cuando un cristiano experimenta sentimientos de culpa, debe hacer lo siguiente:

1) Confesar todos los pecados conocidos y que no se hayan confesado. En algunos casos, los sentimientos de culpa son apropiados, porque la confesión es necesaria. Muchas veces, nos sentimos culpables ¡porque somos culpables! (Ver la descripción que hace David de la culpa y su solución en el Salmo 32:3-5).

2) Pedirle al Señor que le revele cualquier otro pecado que necesite ser confesado. Ten el valor de ser totalmente abierto y honesto ante el Señor. “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad.” (Salmo 139:23-24ª).

3) Confía en la promesa de Dios de que Él perdonará los pecados y quitará la culpa, basándose en la sangre de Cristo (1 Juan 1:9; Salmo 85:2; 86:5; Romanos 8:1).

4) En ocasiones, cuando surgen los sentimientos de culpa sobre pecados ya confesados y abandonados, rechaza tales sentimientos como una culpa falsa. El Señor ha sido fiel a Su promesa de perdonar. Lee y medita en el Salmo 103:8-12.

5) Pide al Señor que reprenda a Satanás, tu acusador, y ruégale que te restaure al gozo que procede de la libertad de la culpa.

El Salmo 32 es un estudio muy provechoso. Aunque David había pecado terriblemente, él encontró la libertad, tanto del pecado como de los sentimientos de culpa. Él lidió con la causa de la culpa, y la realidad del perdón. El Salmo 51 es otro buen pasaje para investigar. El énfasis aquí es la confesión del pecado, la manera en que David ruega a Dios con un corazón lleno de culpa y dolor. Los resultados son la restauración y el gozo.

Finalmente, si el pecado ha sido confesado, ha habido arrepentimiento, y ha sido perdonado; entonces es tiempo de dejarlo atrás. Recuerda que nosotros que hemos venido a Cristo, hemos sido hechos nuevas criaturas en Él. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” (2 Corintios 5:17). Parte de las cosas “viejas” que “pasaron” es el recuerdo de pecados pasados y la culpa que produjeron. Tristemente, algunos cristianos son propensos a sumergirse en los recuerdos de sus pecaminosas vidas pasadas, memorias que debían estar muertas y enterradas desde hace mucho. Esto no tiene sentido y es contrario a la vida cristiana victoriosa que Dios quiere para nosotros. Un dicho sabio dice “Si Dios te ha salvado de una cloaca, no regreses a sumergirte y nadar en ella.”

www.GotQuestions.org

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El camino de la fe

Posted by Jhon en Viernes, julio 16, 2010

El camino de la fe tiene un designio divino, y debemos obedecer pase lo que pase.  Pero incluso cuando la dirección de Dios sea desconcertante, podemos contar con el hecho de que él es bueno.
Caminar obedientemente con Cristo no garantiza una vida fácil;  eso es evidente cuando pensamos en el apóstol Pablo.   Èste enfrentó todo tipo de dificultades, entre ellas naufragios, persecuciones y azotes (2 Co 11.23-27).   Pero tenga presente que nada puede tocar a un creyente sin el permiso de Dios.    Èl usa las dificultades para fortalecer y corregir a los creyentes, y a la larga para llevar a cabo su plan final.

Recordemos también que el Señor protege a sus fieles en su sufrimiento, así como preservó al apóstol Pablo en situaciones que parecían sin salida.   La adversidad puede tentarnos a desatender la dirección del Espíritu Santo.   Pero al final lamentaremos esa decisión, ya que Dios no nos libra de las consecuencias de nuestro pecado.   Sin embargo, él nunca abandona a sus hijos, a quienes seguirá protegiendo y guiando durante toda su vida.

Andar en obediencia y fe es el único camino que conduce a la paz verdadera.   Mientras Pablo estaba en una incómoda prisión romana donde su vida corría peligro, alentó a los creyentes a no angustiarse sino a orar con gratitud.   Hacer esto lleva a experimentar una paz que está más allá de lo que podemos comprender (fil 4.6).


La única manera sabia de vivir es confiar en Dios Todopoderoso e ir adonde Èl nos dirija.  Ese es el camino hacia la felicidad, el contentamiento, la protección y la paz.
¿Está usted andando por el camino de la fe?   ¿O hay algo que está deteniendo lo que Dios quiere para su vida?

Bendiciones.

Angela

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