Cristiano en Construcción

La Santidad no es el camino a Cristo, Cristo es el camino a la Santidad.

Un asiento especial

Posted by Jhon en Miércoles, octubre 15, 2008


Nunca me he sentado en la sección de primera clase de un avión. Pero sigo guardando la esperanza de que algún día abordaré el avión y la asis-tente de vuelo me detendrá y me dirá: «Venga conmigo. Tengo un asiento especial para usted».

Esa es la razón por la que me emocioné bastante cuando un amigo le dio a mi hermana entradas para un evento y nos dimos cuenta de que eran asientos de palco. En vez de sentarnos hombro con hombro con extraños por todas partes a nuestro alrededor, nos sentamos en un palco privado donde pudimos ver y escuchar todo perfectamente. Esa noche nos sentimos privilegiadas y especiales.

¿Recuerdas a las amigas de Jesús, María y Marta? Aunque Marta tuvo la oportunidad de disfrutar de tener a Jesús como su invitado, pronto se frustró con su hermana María y se abrumó con el ajetreo de sus preparativos. ¡Ciertamente algo que muchos de nosotros entendemos! Sin embargo, Jesús puso en claro que algunas veces es necesario alejarse de las interminables presiones de la vida y pasar un tiempo con Él sin distracciones. Dios nos ha dado la oportunidad de tener momentos personales con Él. Al darnos el tiempo tan sólo para estar con el Señor, quedamos alimentados, refrescados y renovados.

Jesús elogió a María por tomarse el tiempo necesario para sentarse y aprender a los pies de su Salvador (Lucas 10:42). Y al final resultó ¡que ella tuvo el mejor asiento en la casa! -CHK

<!–Muchos verdaderos creyentes en Cristo están plagados de dudas en cuanto a su salvación. Aunque han venido a Cristo en arrependimiento y con fe, todavía se preguntan, «¿Realmente iré al cielo?»

Mi difunto esposo Bill a menudo contaba acerca de algo que le sucedió cuando tenía dos años. Un día, desobedientemente vagó de su casa y se perdió. Cuando sus padres se dieron cuenta que no estaba, salieron a buscarlo. Finalmente, para el inmenso alivio de todos, vieron a su niño lloroso y lo llevaron de vuelta seguramente a casa.

Días después, Billy escuchó a su madre contarle el incidente a un visitante. Cuando llegó a la parte cuando salieron a buscarlo, Billy comenzó a revivir la historia. «¡Mamá, mamá!» sollozó. «¿Y me encontraron?» Sorprendida y profundamente conmovida por la duda de su niño, lo abrazó y dijo, «¡Por supuesto mi hijito! ¿No te acuerdas de aquel feliz momento? Mira, ahora estás con nosotros, y nos aseguraremos de que siempre lo estés». Eso consoló a Billy, porque aceptó la palabra de su madre.

La carta de 1 Juan en el Nuevo Testamento fue escrita para darles a los creyentes la seguridad de la salvación. Dicha seguridad puede ser tuya cuando le tomas la palabra a Dios.  —JEY

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Jesús anhela nuestra comunión con Él aún más de lo que nosotros la anhelamos.

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