El complemento perfecto
Publicado por Jhon en Lunes, Marzo 10, 2008
Dios creó al hombre y a la mujer “en el principio”. Desde el libro de Génesis vemos su maravilloso designio: la unidad y la diferencia que quiso entre el hombre y la mujer; no una superioridad de uno sobre el otro, sino una complementariedad. Dios no confunde lo masculino y lo femenino, porque dio a cada uno una identidad propia: a uno emoción y al otro voluntad, a uno fuerza y al otro fragilidad, a uno firmeza y al otro sensibilidad. Es necesario aceptar las diferencias respetándose unos a otros, en contraste con el espíritu actual que impele a borrar las disparidades y a exacerbar los egoísmos. Hombre o mujer, cada uno hallará su verdadera realización en una auténtica relación con Dios. Porque a ese nivel no hay diferencia ante Dios. Juntos son coherederos “de la gracia de la vida” (1 Pedro 3:7). Dios también instituyó un orden para que haya armonía en la pareja, amor y respeto mutuos basados en el testimonio de una feliz confianza en Dios. Ninguno puede decir que es independiente, porque cada uno es responsable del otro. Si en la pareja cada uno asume su papel dado por Dios, el equilibrio y la seguridad se instalan en toda la familia.
A la pareja cristiana Dios le ha dado el deber y la dignidad de representar la unión espiritual que Cristo establece con su Esposa (la Iglesia: conjunto de los creyentes).
Tomado de: La Buena Semilla
cajuva escribió
Mi muy estimado, querido amigo y hermano Jhon:
Realmente cuando entendamos (hombres y mujeres) que dentro del matrimonio el Señor nos creó para ser COMPLEMENTARIOS, nos daremos realmente cuenta de que,lo que nos atrajo de nuestra pareja (de novios) es lo que no nos agrada (de casados), y al final, cuando nos toque en vejéz estar con nuestra pareja idónea, nos daremos cuenta del error en que hemos estado viviendo durante los años de casados que pasamos junto a ellas (os) renegando, porque no son como nosotros quisimos que fueran.
CAJUVA