Publicado por Jhon en Jueves, Julio 9, 2009
En forma general, la palabra ‘cultura’ es el conjunto de todas las formas y expresiones de una sociedad. La cultura puede incluir costumbres, prácticas, códigos, normas y reglas de la manera de ser y de comportamiento, así como sistemas de creencias. Cada nación, país y región en el mundo vive una cultura, muchas veces diferenciando entre hombres, mujeres, ancianos y niños.
Igualmente, la mayoría de los países en América Latina y Europa viven una “cultura cristiana”, aunque la sociedad en sí no se considere seguidores de nuestro Señor Jesucristo. Esta “cultura cristiana” se puede ver durante las celebraciones de la Semana Santa, Navidad, bodas, entierros, etc.
Como hijas de Dios, debemos preocuparnos por vivir la Cultura del Reino de Dios, no la cultura del mundo secular ni la cultura cristiana en sí. ¿Por qué? Porque ya no vivimos para éste mundo y su sistema, sino vivimos para Cristo. Ya no somos ciudadanas de éste mundo sino ciudadanas del Reino de Dios. Filipenses 3:20.
Entonces, ¿cuál es la Cultura del Reino de Dios? La Cultura de Su Reino se envuelve en amor, paz, misericordia, justicia, honestidad, santidad, para nombrar algunas. 1ra. Co. 14:4-8. Analizémosnos. Evaluémosnos. Preguntémosnos. No sigamos actuando ni reaccionando porque sí, sin saber el por qué. Veamos a Cristo Jesús, nuestro Señor y Salvador. Él vivió de acuerdo a la Cultura del Reino de Dios, haciendo el bien, amando al mundo perdido, teniendo misericordia hacia las personas que sanaba, viviendo una vida santa, sin mancha. El Señor Jesús es nuestro modelo. Analizemos su accionar e imitémoslo.
Publicado en Devocionales | Deja un Comentario »
Publicado por Jhon en Jueves, Julio 2, 2009
La curiosidad es un comportamiento inquisitivo emocional en los seres humanos; engendra la exploración, la investigación, y el aprendizaje; la curiosidad nos impulsa a buscar información.
La Curiosidad no es mala en sí. Existen muchos pasajes en la Biblia que apoyan el sentir curiosidad. Por ejemplo, con Abraham en Génesis 18:23-32 donde inquiría de Jehová qué pasaría con la gente justa en Sodoma; en Éxodo 3:3 donde Moisés caminó hacia la zarza para averiguar por qué no se consumía. También existen muchos otros pasajes donde la curiosidad no lleva a nada. Por ejemplo con Eva en Génesis 3:6; con Herodes quien tenía curiosidad de ver a Jesús en Lucas 23:8; con los Atenienses que querian que Pablo les hablara de “…esta nueva enseñanza” Hechos 17:19-21.
El Señor nos advierte con respecto a la curiosidad: “El Seol y el Abadón nunca se sacian; así los ojos del hombre nunca estan satisfechos” Proverbios 27:20; “Tampoco apliques tu corazón a todas las cosas que se hablan, para que no oigas a tu siervo cuando dice mal de ti” Eclesiastés 7:21.
Hermanas, la curiosidad nos puede ayudar mucho si la usamos a nuestro favor, para conocer más de Dios, para indagar acerca de lo que le agrada, en cómo hacer su voluntad. La curiosidad no nos ayuda si no tiene un fin apropiado: Si es para satisfacer nuestros deseos de información solamente, si es para chismear, etc. Usemos nuestro dominio propio para dominar nuestra curiosidad. Cuidemos lo que hablamos, lo que vemos, lo que escuchamos. No nos permitamos ir más allá de lo necesario. Sintámonos cómodas en decir: ‘Yo no tengo que saber esos detalles’ o ‘Yo no requiero saber tal cosa’, etc. Si vamos a invertir nuestro valioso tiempo bien, seamos curiosas para conocer mejor a nuestro Señor Jesús, para aprender a amarlo más.
Publicado en Devocionales | Deja un Comentario »
Publicado por Jhon en Jueves, Junio 25, 2009
Parece obvio, pero algunos de nosotros no sabemos decir “No” cuando nos piden hacer algo. Culturalmente, desde pequeños nos han enseñado a cuidar a los demás, haciendo lo que se nos pida, con nuestros hechos diciendo “Sí”. Así como nos enseñaron a responder “Sí” en ciertas ocasiones, así también debemos aprender a decir “No”, especialmente ahora que somos Hijos de Dios.
Como Hijos de Dios debemos ahora ver las prioridades del Señor y antes de decir “Sí”, hacernos varias preguntas con respecto a lo que nos estan pidiendo: ¿Es pecaminoso? ¿Esta dentro de la voluntad de Dios para mí en estos momentos? ¿Esta dentro de mi prioridad en el Señor? ¿Tengo el tiempo suficiente para hacer un buen trabajo? ¿Esta en conflicto con mi esposa, con el tiempo de mi familia? ¿Estoy preparado para hacer lo que se me pide? ¿Estoy respondiendo “Sí” basado en mis emociones solamente? ¿Me estaran abusando?.
Si no sabemos las respuestas a las preguntas que debemos formularnos antes de responder “Sí” o “No”, un buen consejo es dilatar la respuesta por un breve tiempo. A veces es necesario consultarlo con otros para que nos guien, tales como nuestros padres, hermanos, esposos, el pastor, etc. Se puede responder: “En estos momentos no te puedo responder, ni “Sí” ni “No”, o “Voy a pensarlo y te responderé mañana o la próxima semana”, etc. Es mejor dilatar la respuesta que sentirse presionado a decir “Sí” y después arrepentirse.
Como Hijos de Dios responsables, no podemos decir “Sí” a todo lo que se nos pida, aún dentro de la Congregación o algún ministerio. Debemos considerar a nuestras familias y a nosotros mismos. Esto no es ser egoista, es ser prudente, sabios. “…Mas el que refrena sus labios es prudente” Prov. 10:19b. Como dice Prov. 13:3, “El que guarda su boca guarda su alma…” y Prov. 17:28b, “…El que cierra sus labios es entendido”.
Al único a quien debemos responder “Sí” siempre, sin dudar cuando nos pide algo, confiando que nos conviene y nos va a hacer bien, es a nuestro Señor Jesús.
Publicado en Devocionales | 1 comentario
Publicado por Jhon en Miércoles, Junio 24, 2009
Quizá nada es tan poco comprendido como la gracia de Dios. Ésta no es una clase de indulgencia que él tendría para nuestras faltas menos graves. Tampoco es un complemento que Dios agregaría a nuestros esfuerzos, como si dijera: «Obren lo mejor posible, yo haré lo demás». Contrariamente a lo que a veces se piensa, la gracia no excusa el pecado: lo quita.
Ante todo en el Nuevo Testamento, la gracia de Dios es una de las palabras «clave». Dios es “el Dios de toda gracia” (1 Pedro 5:10). Anunciar al Señor Jesús es proclamar “el evangelio de la gracia de Dios” (Hechos 20:24).
La gracia de Dios es su amor, su favor inmerecido para con los que pecaron. La gracia de Dios es, pues, para todos, ya que todos hemos pecado (Romanos 3:23). La gracia no se limita a liberar al culpable, sino que además da.
¿Cuál es el precio de la gracia? Para Dios su costo fue inmenso. “No escatimó ni a su propio Hijo”, quien murió para quitar nuestros pecados (Romanos 8:32). Para nosotros es gratuita; no podemos hacer nada para adquirir el favor de Dios; debemos recibirla por medio de la fe, como un don de Dios. –¡Es demasiado fácil!, dirá usted. Pero querer pagar lo que Dios da sería ofenderlo. La gracia me hace renunciar a mis pretensiones para reconocer en Jesucristo al Hijo de Dios, mi Salvador.
Publicado en Devocionales | 2 Comentarios »
Publicado por Jhon en Jueves, Junio 11, 2009
Para algunas el título podrá sonar algo raro, pero es lo que Dios nos demanda. Dios nos demanda a dar de lo que tenemos, no de lo que no tenemos. El Señor Jesús dijo de la viuda “porque todos han echado de lo que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento”. Mr. 12:44; Lc. 21:4. La viuda dió todo lo que tenía para vivir. La viuda no podría haber dado de lo que no tenía.
Cuando nuestra Congregación local nos insta a dar nuestros diezmos y ofrendas, o cuando algún programa evangelístico nos insta a ofrendar, examinemos bien lo que estamos dando. ¿Estamos dando de lo que hemos recibido, aunque sea poco, o estamos endeudandonos al dar?. Demos del dinero ya recibido, no de dinero que esperamos tener en nuestras manos. El dar sin tener no es fe.
Muchas veces damos por emoción y porque nos sentimos presionadas. Nos confundimos y pensamos que la emoción es el Espíritu Santo quien nos esta instando a dar para endeudarnos. No nos equivoquemos hermanas. Nuestro deseo de cumplir, de “obedecer” o de responder al pedido no es necesariamente el Espíritu Santo. El Espíritu Santo normalmente no nos moverá a endeudarnos. Debemos ser buenas administradoras de lo que tenemos, así como de lo que no tenemos.
Publicado en Devocionales | Deja un Comentario »
Publicado por Jhon en Jueves, Junio 4, 2009
Hoy en día muchos cristianos usan títulos dentro de la iglesia. Cuando se saludan en el templo se escucha: “Dios lo bendiga Doctor”, “Bendiciones Ingeniero”, “¿Cómo está Licenciado?” “Bienvenido Diputado”, etc. Los títulos no deben tener espacio dentro de las Congregaciones, aunque sea para mostrar respeto. La Palabra del Señor es clara en éste respecto: “…porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” Ga. 3:28. Para ser respetuoso, hermanos y hermanas, no es necesario usar títulos seculares dentro de la congregación. El resaltar el título solo resalta algún tipo de rango o posición secular. Quien no tiene profesión o título en el ámbito secular se siente en efecto disminuido, apocado. ¿Y para qué fin lo hacemos?, ¿Glorifica esto a nuestro Señor Jesús, o glorifica esto a los hombres?
El concepto del uso de títulos en el mundo secular también ha sido introducido y asimilado dentro de la Congregación. Muchos de los títulos hoy en día, tal como “Pastor”, “Reverendo”, “Apostol”, “Salmista”, etc. estan siendo mal usados. Varios de estos títulos en realidad son dones, algún tipo de servicio que el hermano o hermana esta desempeñando. No es necesario llamarnos de esa manera. Un “hermano” o “hermana” o simplemente su nombre es suficiente. ¿Por qué? Porque no excluye a nadie, porque los que servimos debemos ser humildes y ofrecer nuestro servicio sin reconocimiento del hombre. No es necesario alagarnos. Nuestro Padre Celestial nos recompensará en el Cielo por todo nuestro trabajo. ¿Por qué usar estos títulos con “más rango” dentro de la Congregación? ¿Cómo saludaremos al hermano o hermana que es el tesorero de la Congregación, con un ‘¿Dios lo bendiga Tesorero?’ o al hermano o hermano que abre las puertas, ‘¿Bendiciones Portero?’.
Así como el uso del título secular dentro de la Congregación esta erróneo, también lo esta el usar un título (un don, un servicio) religioso dentro de la Congregación. No es necesario diferenciar. Claro esta que a veces es necesario usar un título religioso cuando la persona esta en ese momento ejerciendo la función, por ejemplo dentro del desempeño del Culto en sí. Existen otro títulos que podemos usar que glorifican más a nuestro Señor, por ejemplo: “Hermano”, “Hermana”, “Varón de Dios”, etc. Estos títulos resaltan más el concepto familiar dentro de la Iglesia del Señor, su Familia. Resistamos la “secularización” dentro de la Iglesia. Defendamos el ser igual, el ser todos Hijos e Hijas de Dios, Hermanos y Hermanas en la fe.
Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre;
no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.
Gálatas 3:28.
Publicado en Devocionales | Deja un Comentario »
Publicado por Jhon en Miércoles, Junio 3, 2009
Un vigoroso pámpano de una noble vid crecía sobre la parte superior de un alto muro, y se decía: –Aquí estoy por encima de los demás pámpanos y, por supuesto, se puede esperar que de mí crezca un fruto extraordinario. Así que se estiraba y se extendía cada vez más hasta que estuvo tan alto que oyó decir al jardinero: –¡Bien, bien! Ya llegará su hora:
–Sí, es cierto, se dijo el pámpano, sin duda ya llegará mi tiempo aquí arriba. Allá abajo, mis hermanos hacen lo mejor posible, pero no se puede esperar mucho de ellos.
Llegó la vendimia. Entonces, cuán grande fue la vergüenza del presumido cuando oyó que el jardinero decía: –No se molesten en buscar fruto en el pámpano más alto: está vacío.
El tiempo fue pasando y llegó el momento de podar. Entonces el pámpano dijo al jardinero: –Oh, maestro, ¿puedes hacer algo por mí? Éste contestó: –¿Aceptarías renunciar a tu hermoso aspecto? –Sí, maestro, fue la respuesta. –Entonces, que así sea, dijo el hombre, y al instante cortó la parte superior del pámpano y fijó la inferior fuertemente al muro.
Cuando llegó la próxima vendimia, los trabajadores miraron el humilde pámpano y vieron sólo unas hojas marchitas. Pero el jardinero las levantó y allí debajo colgaban los más grandes y ricos racimos de uvas. –Maestro, dijo el pámpano, los escondí para ti. En tu sabiduría me podaste y con amor me ataste. “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” (1 Pedro 5:5).
Publicado en Devocionales | 2 Comentarios »
Publicado por Jhon en Viernes, Mayo 29, 2009
Dios no me dio nada de lo que le pedí, pero todo lo que me dio superó mis esperanzas
Publicado en Frases | Deja un Comentario »
Publicado por Jhon en Viernes, Mayo 29, 2009
En Francia, durante la Segunda Guerra Mundial, en una aldea donde se escondían hombres de la resistencia, los tres hijos de una familia cristiana habían sido apresados en una redada. Conducidos a la cárcel, interrogados y maltratados, fueron encerrados en la misma celda. Torturados por el hambre, se arrodillaron y suplicaron al Señor que interviniera a su favor. Apenas terminada su oración, el postigo de la puerta se abrió y un pan de gran tamaño cayó a sus pies.
Aun después de su liberación, los tres jóvenes nunca supieron de dónde vino este pan, o más bien, cuál fue el «instrumento» del que Dios se sirvió para alimentarlos. En un tiempo de hambruna Dios escogió a unos cuervos para llevar pan y carne al profeta Elías (1 Reyes 17).
Cuando todo socorro parece faltarnos, busquemos la liberación junto a Aquel que nos ama y es todopoderoso. Él siempre está dispuesto a escucharnos. La oración es un arma que no se gasta y está al alcance de todos. No nos desalentemos, aun cuando la divina respuesta parezca tardar o se revele contraria a nuestro pedido.
Una cristiana decía: –Dios no me dio nada de lo que le pedí, pero todo lo que me dio superó mis esperanzas. Aguardemos con confianza y paciencia las respuestas de Dios.
Publicado en Devocionales | Deja un Comentario »
Publicado por Jhon en Miércoles, Mayo 27, 2009
Durante toda su vida, el autor griego Nikos Kazantzakis (Zorba el griego, La última tentación de Cristo) fue un hombre absolutamente coherente. Aunque abordó temas religiosos en muchos de sus libros –como una excelente biografía de San Francisco de Assis – siempre se consideró un ateo convencido. Pues es de este ateo convencido una de las más bellas definiciones de Dios que conozco:
“Miramos con perplejidad la parte más alta de la espiral de fuerza que gobierna el Universo. Y la llamamos Dios. Podríamos darle cualquier otro nombre: Abismo, Misterio, Oscuridad Absoluta, Luz Total, Materia, Espíritu, Suprema Esperanza, Suprema Desesperación, Silencio. Pero la llamamos Dios, porque sólo este nombre – por razones misteriosas – es capaz de sacudir con vigor nuestro corazón. Y no cabe duda de que esta sacudida es absolutamente indispensable para permitir el contacto con las emociones básicas del ser humano, que siempre están más allá de cualquier explicación o lógica”.
Publicado en WL | Deja un Comentario »